CARTA A MIS HIJOS, A SUSI, A MIS COLEGAS JUECES Y FUNCIONARIOS DEL JUZGADO A MI CARGO, A MIS PARIENTES Y AMIGOS


Como es de conocimiento público, estoy suspendido en el ejercicio de mi función de magistrado del fuero Laboral y me encuentro procesado ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados. 

Les pido que no tomen este hecho como motivo de vergüenza, porque si bien vivimos en uno de los países más corruptos del mundo, YO NO ESTOY PROCESADO POR ACTOS DE CORRUPCIÓN. Lo estoy por haber ordenado la reposición en sus puestos de trabajo de dos trabajadoras sindicalistas.  Ellas acudieron al Juzgado a mi cargo denunciando la violación del fuero sindical que las ampara contra el despido sin causa y solicitaron sus respectivas reposiciones en el puesto de trabajo. Me presentaron como prueba de la función sindical que ejercen copia del acta de la Asamblea del sindicato y en ella consta que ambas fueron designadas por sus compañeros asambleístas como negociadoras del contrato colectivo de trabajo, junto a otras dos personas más, y además una de ellas es Secretaria de comunicaciones de su sindicato. 

Ante el caso apliqué estrictamente el Código del Trabajo que textualmente dispone: Artículo 320°.- En caso de demanda sobre violación de la estabilidad sindical, el Juez ordenará como medida cautelar la reposición inmediata del dirigente en su lugar de trabajo anterior, o el restablecimiento de las condiciones modificadas, en el plazo de cuarenta y ocho horas”.

Como consecuencia de la medida adoptada, el abogado de la patronal me recusa alegando parcialidad y me denuncia ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados alegando mal desempeño de funciones.  Su denuncia fue desestimada in limine, pero acto seguido el Jurado me inicia de oficio el juicio de responsabilidad, disponiendo que uno de sus empleados oficie de fiscal acusador en el caso. 

Ante esta circunstancia he decidido ejercer mi defensa como acto de sentido testimonial, porque el profesional del Derecho no puede rehuir una contienda jurídica que se le plantea, y sobre todo porque este caso indica que se halla en grave peligro el principio capital del sistema republicano que es el equilibrio de los Poderes del Estado.  En estos momentos el Poder Judicial se halla fuertemente presionado por los otros dos Poderes para torcer la voluntad de los jueces, y su independencia comienza a eclipsarse. El hecho es grave, porque como sostuvo don Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu: “En una república los derechos de los ciudadanos deben estar garantizados por el juez, el juez debe obrar estrictamente ceñido a la ley, y la ley debe responder a los intereses superiores de la sociedad”.  Estos son los principios del sistema republicano que nos legaron nuestros mayores.

Por eso ejerceré mi defensa sin arrogancia pero con la dignidad de un magistrado y con el honor de un hombre justo y honesto, de irreprochable conducta pública.  No negaré en el juicio mis actuaciones judiciales en el caso, no pediré clemencia y mucho menos perdón, porque cuando un Juez de la República se degrada de esa forma, la ciudadanía puede comenzar a temblar por la sensación de desamparo que proyecta.

Les pido que me acompañen con su comprensión, con sus actos cotidianos siempre justos y aquellos que son religiosos, con sus oraciones.

Me despido de ustedes hasta la consumación de los propósitos de los dueños del poder.

¡Viva el Poder Judicial independiente!

Asunción, 20 de diciembre de 2013.


Tadeo Zarratea
Doctor en Ciencias Jurídicas y
Licenciado en Lengua Guaraní

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